Cierres rotos, anillos que no calzan, piedras flojas: cuándo llevar tu joya al taller.
Muchas joyas se pierden porque un daño pequeño se deja pasar. Un arreglo a tiempo suele ser más simple y más económico que uno de urgencia. Estas son las señales más comunes:
- Cierre que se abre solo o cuesta abrochar: es la causa número uno de cadenas perdidas. Se arregla o se cambia rápido.
- Eslabón estirado o abierto: si ves un eslabón deformado, la cadena puede cortarse en cualquier momento.
- Piedra floja: si al mover la joya la piedra suena o se mueve, hay que reajustar las garras antes de perderla.
- Anillo que ya no calza: se puede agrandar o achicar. Es normal, porque los dedos cambian con la edad, el clima y el peso.
- Joya rota por un golpe o un tirón: con una soldadura bien hecha puede quedar como nueva.
Un consejo: si una pieza tiene mucho valor sentimental, no la arregles por tu cuenta ni con pegamento. Un arreglo mal hecho puede dejar marcas permanentes.
Trae tu joya al taller y te damos un diagnóstico sin compromiso.